lunes, febrero 22

Still you do not answer.


“Para él fue tan sencillo someterla al completo olvido, para ella fue tan utópico recuperar lo perdido.”

Es triste ver el tiempo transcurrir a cada momento. Actuar de manera inconsistente tratando de ser siempre los mismos. Es triste ver cuán diferentes somos después de todo. Que la psicología, Sonic Youth y un par de libros no nos hacen tan similares. Es tan extraño despertar de pronto y sentir esas ganas insaciables de verte reflejado en mi espejo con un cigarrillo, tal vez dos. Pero es más extraño aún recordar cómo fue que te conocí, y el no saber qué me provoca dicho recuerdo, si nostalgia o arrepentimiento.
Después de cada conversación me reprocho a mí misma: “¿Por qué Lorena? ¿Por qué sabiendo que fracasarían desde un principio, lo intentaron?”, supongo es de humanos equivocarse, y no es tanto de suponer, es simplemente porque sí. Es extraño charlar contigo tan suspicaz, cuando por meses no hacíamos nada más que herirnos con promesas inconclusas mezcladas con cierto aire de irrelevancia. Pero sabes, me resulta cada vez más triste tratar de ser los mismos después de todo, pretender que nada paso, que seguimos siendo aquellos niños que solían burlar a todos. Tal vez tú puedas, yo por mi parte… no.
Muchas veces usé el equivoco “Es doloroso compartir tanto tiempo con alguien para descubrir que al final es un simple desconocido”, pero me he dado cuenta que eso no es verdad, que te conozco tan bien que has llegado a seducirme; cada gesto, cada movimiento, incluso cada pinche palabra. Digamos que me gusta ser el personaje protagónico de mi propia obra, en donde el escenario y mi acto principal es la indiferencia. Conservo algunos trucos que uso a mi favor para entretenerte. Porque por más que intentes disimularlo, te conozco y te lo repito. Me inquieta tanto ver cómo tratamos de arreglarlo todo a cada instante, pero que tristemente sólo seremos las zozobras de lo que alguna vez añoramos. Me gusta jugar a creer que tengo razón, al mismo tiempo me gusta pensar que no la tengo. Me encanta mirarte de frente tan sombrío en el monitor; imaginar que estás con alguien más, pero que sigues pensando en mí. Y es que en este momento de mi vida estoy tan envuelta en mis ideologías, que simplemente no me importa cuál sea la verdad. Tal vez las verdades son dolorosas, lo sé, por eso me empeño en guardarlas para ti, que ni siquiera eres bueno para mentir; pero quiero decirte que me encuentro automedicada ante cualquier tipo de sufrimiento. En fin, no pretendo hacerte esto más largo; pues el fin es tan sólo hacerte saber que me importas pero no. Que me importas cuando me ignoras y no cuando me prestas atención, que no me importa lo que hagas o con quien estés, sino que estés ahí para mí cuando yo lo pida. Que de tu jodida vida puedes hacer lo que te plazca, al fin y al cabo yo sólo necesito tu recuerdo. Que si me matas mañana te dejaría entre mis cosas: un par de infidelidades, un rencor canjeable por 6 venganzas, la indiferencia de mi obra y un sentimiento explícito entre mi desamor y tú.
En un principio notarás que mi ‘carta’ tenía lo adecuado para parecer un triste sollozo, pero que al final se convirtió en una sucia y vulgar broma, dejando atrás el dulce reproche de mi ansiedad. Esto es sólo una forma de hacerte saber que me importas más que en los inicios pero de una forma distintiva. Y ahora, sólo ahora, seremos el inmenso y triste reflejo de lo que pudo ser y que ahora nunca jamás será.

Dedicado a quien fue algo, y ahora es nada. Porque este sea nuestro último presente.



1 comentario:

  1. ¿Soy o me parezco?
    Cuida tus acentos en verbo pretérito y tus cacofonías pero, sobre todo, tus comas.
    Saludos desde el condicional perfecto.

    ResponderEliminar