jueves, mayo 27

That's How People Grow.

Ashhh! Yo debería estar en el DF ahorita, malditos departamentales! MALDITA ESCUELA :@

Me encuentro malhumorada por lo mismo, sin ánimos de escribir peeeero... como mi hermano me pidio una reseña sobre mi visita al asilo lo haré :)

El pasado martes... (bueno un martes pasado que no recuerdo exactamente cuando) fuimos al asilo del padre Bernal, según nos contó la mamá de Daniela (que va todos los domingos a cuidar a los ancianos) solía ser una casa donde cuidaban a los leprosos. La ubicación del asilo está bastante alejado de la sociedad por lo mismo, sin embargo cuando la lepra en ése lugar dejo de existir el gobierno quería cerrarlo pero el padre decidió quedarse con él para darle un mejor uso, y comenzo a alojar a viejitos abandonados.
Al principio cuando llegue no sabía qué esperar. Lo primero que hice fue analizar el lugar, darme una idea de cómo viven pero sobre todo asimilarlo. No es que el lugar estuviera feo, pero de entrada se veía muy humilde, y al ver a todos esos viejitos en sillas de ruedas ya gastadas y con ropas no muy nuevas me creo cierto aire de nostalgia.
Creo que fue difícil hasta cierto punto para todos el acoplarnos de manera inmediata. Fue chistoso vernos ahí parados viendo a todos los viejitos ya en un círculo esperando... Nos mirabamos las caras, callados y forzando sonrisas, de pronto Yocelyn la consejal de mi salón rompió el incómodo silencio con un "Muchachos, lo primero que dijo la maestra fue que no nos quería ver así", después de eso me dije "qué diablos!" y caminé hacia 2 señores que estaban en un rincón y comenzamos a charlar. Me parece que fui aburrida para uno de ellos porque a los 5 min. se fue ja! Al final me quedé con Don Jacinto que muy contento me contaba sobre la segunda guerra mundial.
Después de un rato de charla, empezamos las actividades. Estas consistían en: obra de teatro, juegos y manualidades, baile y finalmente convivencia. La obra de teatro estuvo divertida, pero lo cómico fue que los viejitos no entendían porque o no escuchaban o... Pss no entendían ja! Pero igual nos ayudaron aplaudiendo y disfrutando. Después hicimos los juegos (loteria y baraja) los viejitos prefirieron baraja, las viejitas loteria y fue ahí cuando tuve mi cambio. Daniela me encargo a María Elena una señora de alrededor 40 años, que no podía hablar, caminar ni mover las manos. Los triste aquí es que no tienen idea de quién es ella ni qué le paso, la abandonaron en la puerta del asilo sin señas acerca de su persona. Una hipótesis acerca de su enfermedad es que tuvo una infección en el oído y ésta se le fue al cerebro dañándolo y dejando todas esas secuelas. Incluso María Elena no es su verdadero nombre :(
Bueno, el chiste es que me tocó cuidar de ella, debido a que no puede mover sus manos yo le ayudaba en la lotería y aunque en un principio no se sentía cómoda conmigo, poco a poco se fue soltando al punto de mover la mano y acomodar las fichas en sus respectivas casillas, algo que sorprendió mucho a los de asilo porque Elena pocas veces usaba sus manos, eso me hizo sentir muy muy bien. Tras acabar con los juego empezamos las manualidades y finalmente el bailable.
Quería ser más específica con estas dos últimas actividades pero ya me está dando sueño! Creo que la visita al asilo sacó al ser humano que a veces se esconde en los rincones más profundos de mi existir. El verlos ahí solos y tristes, cuidados pero sin cuidar. Que a pesar de que su familia los abandonó ahí jamás se expresaron mal de ellos y algunos hasta tenían la esperanza de volverles a ver. Fue realmente deprimente e inmediatamente pensé en mi bisabuela que a sus 90 años puede hacer muchas sola pero que de igual manera está siempre sola pese a que tiene muchísimo familia. También, me dio tristeza pensar que al menos en el asilo los viejitos se acompañan entre sí y mi pobre abu no tiene a nadie, situaciones como esa me hace entrar en la realidad y sobre todo a valorar lo que tengo. Uno siempre se queja que tiene una vida mierdera, que si ya lo dejo el novio llora y siente que se le acabó el mundo, pero hay que ir a lugares como esos para darse cuenta de verdad cómo es estar de la chingada.
No quiero sentirme Gandhi o la madre Teresa de Calcuta pero si todavía tienen a sus abuelitas, quieranlas y aprovechenlas porque es bien culero darte cuenta de lo que vale la familia bajo esas circunstancias. Porque ellos alguna vez fueron jóvenes, tuvieron una familia por la que dieron todo (put@ el que abandone a sus padres), y creo que nadie está a salvo de pasar por lo que ellos están pasando... y con esto reitero lo que alguna vez dije: "debería darnos temor llegar a la senectud, no morir".
La visita culminó con llanto tras el discurso que un viejito nos dedicó, y que con lágrimas en los ojos nos agradeció lo que compartimos con ellos más el ratito de felicidad que les brindamos tras pasar mucho tiempo sin esperanza.

En otras cosas descubrí que mi Syd no es una rata mediana, sino un Jerbo. Ay lo amo!

FIN.

2 comentarios:

  1. Amorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr te extraño muchísimo!!!!
    Tengo que hablarte. Estoy en una fiesta en este momento.
    Muajajajaja. ILY<3 tengo tanto que decirte, te extraño a morir, casi a lagrimas. P.D. ya se que ya te dije pero me encanta como escribes :P .... Perrrrdon no he tenido oportunidad de llamarte, examenes finales me tren vuelta loca. Pero pronto me liberare de esta basura. ILYMMmmm<3

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  2. Me senti en el asilo y eso que no fui,es verdad da mucha tristeza cómo algunos tratan a sus abuelos,yo tuve la suerte de tenerla muchos años y siempre le di lo que tenía a mi alcanze,perdón Hermana el día que me escribiste no fui a trabajar de hecho no trabajaba desde el miércoles,largo de contar....

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