Así que estaba yo dormida y como eso de las 11:30 de la mañana me despertaba un mensaje de texto, cuando checaba era él. El mensaje decía algo como "¿estarás en tu casa? Necesito hablarte", entonces yo lo veía mucho y pensaba si contestarle o no, me levantaba aún en pijama caminaba fuera de la recámara y discutía con mi papá como en los últimos 14 días, en eso me metía a la recámara de mi mamá y me quedaba sentada entre la pared y el lado izquierdo de la cama, alcanzaba a poner en un mensaje algo parecido a "estoy aquí siempre, excepto los miércoles que voy con mi bisabuela" pero poco antes de enviarlo él ya me estaba llamando:
"Bueno", pregunté, sólo silencio alrededor de 10 segundos se escuchó.
"Bueeeeno" repliqué, "soy yo, perdón por no contestar pero me es difícil hablarte después de todo", me decía.
Yo: "Sí pues, qué quieres?"
él: "Emmh, iré a tu ciudad a una conferencia y quería ver si podía dejar mis cosas en tu casa en lo que busco un hotel, en cuanto encuentre un lugar donde pasar la noche iría por ellas".
Yo: "Jum, sólo para eso? Pues como gustes, si no estoy yo déjale las cosas a mi mamá"
Tardaba varios segundos en contestarme, era notorio que se esforzaba por decirme las cosas de una manera bonita, sin embargo yo le contestaba lo más culera posible. Lo último que me decía era "si te molesta mi llamada puedo buscar otro lugar, no quiero forzarte a hacer algo de tu desagrado", yo sólo respondía "no me molesta, de haberlo hecho te habría colgado en el 3* segundo. Si quieres dejar las cosas en mi casa está bien, pero no pidas verme porque yo no te quiero ver a ti" y su única respuesta y con lo que concluyó mi sueño fue un "Muy bien entonces dejo las cosas, que estés bien y gracias".
¿Cómo te sentiste al rechazarlo, al menos en el sueño?
No sé, recuerdo lo que sentí cuando vi el primer mensaje. Fui incrédula como diciendo "¿ahora qué querrá el cabrón?". Recuerdo haber sentido con exactitud una incertidumbre cabrona de pensar "le contesto o no". Sentí la pared fría cuando me recargué, sentí la suavidad de la alfombra en la que me senté. Recuerdo haberme visto a mí misma con el celular en la boca, dando ligeros golpecitos aún dudando en la respuesta.
En cuanto recibí esa llamada fue un latir fuerte y rápido en mi corazón, un nerviosismo que hizo sudar mis manos. Cuando escuché su voz estaba tan intranquila que tartamudeaba, y sí, mi corazón parecía salirse del pecho con una ansiedad que te hace temblar. Después de haber colgado, me toqué la frente como diciéndome a mí misma "que pendeja te portaste", más tranquila, pero sintiendo entre arrepentimiento y satisfacción.
miércoles, enero 12
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:-o
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